Este comic contiene algunas de las mejores escenas de acción que he leido jamás. En este sentido Jim Starlin y Jim Aparo realizaron un gran trabajo. Sin embargo algunos diálogos y planteamientos del guión son bastante ridículos. Quizás sea esto lo que de a este comic la apariencia perfecta de historia digna de los héroes del cine de acción de los 80.
Lamentablemente esta historia quedó sepultada por otros tebeos de la época que se hicieron más populares, como La Broma Asesina de Alan Moore o el Dark Knight de Frank Miller.
El Batman que aparece en este tebeo no tiene nada que ver con el payaso que era en sus primeras décadas de existencia ni con el ser atormentado y sólo para lectores maduros que se publica hoy en día. Quizás si la peli de Tim Burton no hubiera tenido tanto éxito Batman podría haber seguido este rollito action hero que tan bien le sienta en esta historia…
Para que no se lleven a engaño, digo desde ya que esta es una de mis historias favoritas de Batman de todos los tiempos. Cada vez que la leo, me rindo a ella con ese amor incondicional de quien conoce sus defectos y, así y todo, no puede evitar sucumbir con pasión renovada.
Los ’80 fueron buenos tiempos para la creación de Bob Kane, especialmente la segunda mitad. Antes de la batmanía propiciada por el primer film de Tim Burton dedicado al murciélago, la franquicia había tomado impulso gracias al arrollador trabajo de Frank Miller. The Dark Knight returns (El regreso del Señor de la Noche, en su primera edición hispana) había conseguido lo impensable: redefinir el mito para nuevas generaciones, despachando de un plumazo los 10 años de historias desde Englehart & Rogers y, antes, O’Neil & Adams. Puede parecer una tontería si no caemos en la cuenta de que, durante esos años, nombres como Gene Colan, Michael Golden, Alan Davis o Jim Aparo se encargaban de mantener viva la llama. The Dark Knight returns fue, indiscutiblemente, un hito por sí mismo, pero lo importante, al caso que nos ocupa, fue un efecto colateral poco mencionado. Y es que, de pronto, cada talento al calor del mainstream parecía tener una historia de Batman que contar, desde Alan Moore a John Byrne pasando por Grant Morrison, Howard Chaykin… o Jim Starlin.
Starlin fue uno de esos autores inquietos de la Marvel de los ’70, donde todo parecía estar permitido, incluso liquidar a personajes con su propia cabecera. Starlin brilló en esa jungla de titanes por dos aspectos: el desarrollo de la rama cósmica de ese universo, deglutiendo conceptos de Jack Kirby (véase Warlock) y su facilidad para exterminar desde secundarios a protagonistas, logrando que la muerte (pero la de verdad, ¿eh? No esta de puertas giratorias de la actualidad) planease continuamente por sus argumentos, dándoles una gravedad insólita. Es el segundo de sus puntos fuertes el que se trajo a la serie del cruzado de la capa. Podando toda su grandilocuencia, sus textos se volvieron secos, incisivos, ganando una cierta poética de lo efímero. Únicamente firmó un puñado de historias: todas buenas. ¿La mejor? Un relato en cuatro partes (entre los números 417 a 420 de la serie Batman) que enfrentaba al dúo dinámico contra un superagente ruso implacable y aparentemente invencible en los coletazos de la Guerra Fría.
Las 10 noches de la Bestia arranca con dos tipos desembarcando en una playa de EE.UU. El cuadro de texto nos informa de que es el “día 2” de su misión. ¿Qué misión? En Gotham City, un alto espía ruso informa a una delegación de seguridad (y al lector) de todos los detalles: el agente Anatoli Knyazev, apodado La Bestia, ha recibido de parte de su superior (un renegado que se suicida antes de comparecer ante el Kremlin) la orden de sabotear el programa defensivo norteamericano conocido como Guerra de las Galaxias. Para ello, no dudará en eliminar a las 10 personas clave del proyecto… incluido el presidente de los EE.UU., Ronald Reagan. Por supuesto, este agente es una auténtica máquina de matar, adiestrado en cualquier disciplina de asesinato y con fuerza incrementada cibernéticamente. Nadie sabe su identidad real o aspecto físico. Batman y Robin (Jason Todd), con la ayuda del Comisario Gordon y agentes de la CIA y del FBI, deberán hacer lo necesario para evitar que la Bestia culmine su sanguinario propósito.
Una de las partes más impactantes de esta saga es el enfrentamiento en donde KGBestia pierde su brazo y el final en su momento fue toda una polémica entre los fans ya que parece que Batman deja morir a la KGBestia, ¿Leyeron el Barril de Amontillado
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